Ir al contenido principal

Destacados

¿Por qué la medición y monitoreo de energía de beneficio?

 Llega el recibo de energía y el consumo total está a la vista, pero surge una pregunta: ¿qué máquinas, líneas o áreas están representando la mayor parte de ese consumo? Cuando únicamente se conoce el consumo general de la instalación, es difícil relacionarlo con los horarios de producción, los periodos de inactividad o las condiciones de operación de cada equipo. También resulta complicado comparar consumos entre turnos o identificar cuándo una máquina presenta un comportamiento energético diferente al habitual. La integración de medidores de energía permite obtener información por equipo o circuito, incluyendo kWh, demanda, voltaje, corriente y otros parámetros eléctricos. Estos datos pueden concentrarse mediante sistemas de adquisición, PLC y comunicaciones industriales, para visualizarse en HMI o SCADA y consultar tendencias históricas. Una buena forma de comenzar es seleccionar los equipos de mayor consumo y establecer mediciones que permitan comparar su comportamiento durante...

Lecciones aprendidas en la reestructuración de redes industriales

 Recientemente intervenimos en una red Profibus que presentaba fallas y desconexiones constantes. Al revisarla a fondo, descubrimos que varios cables habían quedado sin uso después de eliminar nodos, pero seguían conectados sin identificación y, en algunos casos, expuestos. Esto mostró que incluso redes con buen diseño pueden generar problemas si el cableado no se mantiene ordenado y documentado.

Los problemas eran claros: fallas intermitentes y dificultad para diagnosticar, ya que los orígenes y destinos no estaban identificados. Además, la organización de los cables complicaba el mantenimiento; el equipo reportaba errores por nodos que ya no existían pero que no se eliminaron del programa.

Tras nuestra intervención, al reestructurar los cables y optimizar las rutas, los beneficios fueron evidentes: mayor confiabilidad en la comunicación entre dispositivos, facilidad de mantenimiento y una red más ordenada que facilita diagnósticos y futuras intervenciones.

A partir de esta experiencia, compartimos 3 recomendaciones clave:

  1. Revisar y optimizar las rutas de cableado: evitar recorridos innecesarios y asegurar que cada cable cumpla una función clara.

  2. Completar correctamente cada intervención: cuando se realice cualquier intervención en la red, procurar dejar la instalación organizada, identificada, documentada y lista para funcionar de manera confiable.

  3. Realizar inspecciones periódicas: llevar a cabo chequeos regulares para detectar cables deteriorados, mal conectados o rutas innecesarias, evitando problemas mayores a futuro.



Comentarios

Entradas populares