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Cuando una línea tiene decenas de motores operando al mismo tiempo, identificar dónde ocurre un evento puede tomar más tiempo del que la operación puede permitirse.

Durante el desarrollo de una interfaz de monitoreo para una línea de producción, fue necesario realizar la identificación y análisis de señales de aproximadamente 22 motores distribuidos a lo largo del proceso. Cada equipo generaba información importante para la operación, pero esta debía organizarse de forma que fuera realmente útil para los operadores. El reto consistía en relacionar correctamente cada señal con su ubicación física dentro de la línea y con las condiciones de operación que podían presentarse durante el proceso. Sin una representación clara, localizar el origen de una falla o condición específica puede convertirse en una tarea lenta y compleja. Se realizó el análisis de la lógica asociada a cada motor para vincular sus señales con un esquema gráfico dentro de la HMI. De esta forma, eventos, alarmas y condiciones operativas podrán reflejarse visualmente sobre el equipo correspondiente dentro del layout de la línea. Con esta integración, los operadores podrán identifi...

Lecciones aprendidas en la reestructuración de redes industriales

 Recientemente intervenimos en una red Profibus que presentaba fallas y desconexiones constantes. Al revisarla a fondo, descubrimos que varios cables habían quedado sin uso después de eliminar nodos, pero seguían conectados sin identificación y, en algunos casos, expuestos. Esto mostró que incluso redes con buen diseño pueden generar problemas si el cableado no se mantiene ordenado y documentado.

Los problemas eran claros: fallas intermitentes y dificultad para diagnosticar, ya que los orígenes y destinos no estaban identificados. Además, la organización de los cables complicaba el mantenimiento; el equipo reportaba errores por nodos que ya no existían pero que no se eliminaron del programa.

Tras nuestra intervención, al reestructurar los cables y optimizar las rutas, los beneficios fueron evidentes: mayor confiabilidad en la comunicación entre dispositivos, facilidad de mantenimiento y una red más ordenada que facilita diagnósticos y futuras intervenciones.

A partir de esta experiencia, compartimos 3 recomendaciones clave:

  1. Revisar y optimizar las rutas de cableado: evitar recorridos innecesarios y asegurar que cada cable cumpla una función clara.

  2. Completar correctamente cada intervención: cuando se realice cualquier intervención en la red, procurar dejar la instalación organizada, identificada, documentada y lista para funcionar de manera confiable.

  3. Realizar inspecciones periódicas: llevar a cabo chequeos regulares para detectar cables deteriorados, mal conectados o rutas innecesarias, evitando problemas mayores a futuro.



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