Cuando una máquina presenta una falla y solo una persona dentro de la empresa sabe cómo resolverla, cada ausencia, cambio de turno o salida de ese colaborador puede convertirse en un riesgo para la continuidad de la operación.
En muchas plantas, el conocimiento técnico termina concentrándose en unas cuantas personas. Son quienes conocen las máquinas “de memoria”, saben dónde revisar primero, recuerdan modificaciones que nunca quedaron documentadas y pueden identificar una falla por experiencia. El problema aparece cuando esa persona no está disponible. Entonces, una intervención que podría resolverse en poco tiempo puede convertirse en horas de diagnóstico, llamadas telefónicas, búsqueda de información o incluso la necesidad de recurrir a personal externo. Y esto no necesariamente significa que el resto del equipo no tenga capacidad. Muchas veces simplemente no ha tenido la oportunidad de desarrollar los conocimientos necesarios para comprender e interpretar correctamente la información técnica de los equipos con los que trabaja. Por eso, fortalecer las capacidades del personal de mantenimiento no significa únicamente enseñar nuevas tareas. Significa compartir conocimiento técnico, desarrollar criterio ...