Las fallas inesperadas no siempre comienzan con un componente complejo.
En muchas ocasiones, la producción se detiene por una fuente de alimentación , un sensor , un conector , una válvula , un encoder o un componente que nunca estuvo considerado dentro de las refacciones necesarias. Una variación de voltaje durante el fin de semana, un mantenimiento, un movimiento de maquinaria o una intervención rutinaria pueden ser suficientes para que un componente deje de funcionar justo cuando más se necesita. Por eso, antes de pensar en la reparación, vale la pena preguntarse: ¿Estamos preparados para las fallas que no esperamos?