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Cómo elegir un variador de frecuencia

 Elegir un variador de frecuencia no consiste únicamente en igualar la potencia del motor. Una selección correcta permite mejorar el rendimiento del sistema, optimizar el consumo de energía y aumentar la confiabilidad de la aplicación. Al definir un variador de frecuencia es importante considerar la potencia y el voltaje del motor, el tipo de carga que controlará, la capacidad de sobrecarga requerida y los protocolos de comunicación necesarios para integrarlo con el sistema de automatización. Otro aspecto que suele pasar desapercibido es la correcta parametrización y el respaldo de la configuración del equipo. Contar con una copia de los parámetros facilita la recuperación del sistema en caso de reemplazo o falla, reduciendo tiempos de paro y costos de mantenimiento. En este video mostramos un PowerFlex 525 de Allen-Bradley , uno de los variadores de frecuencia más utilizados en aplicaciones industriales por su versatilidad y facilidad de integración.

Lecciones aprendidas ante la pérdida de una interfaz HMI

 En una reciente intervención, nos encontramos con un caso que demuestra cómo una falla aparentemente simple puede transformarse en un paro crítico de producción.

Una pantalla HMI dejó de funcionar y, al intentar reemplazarla, descubrimos que no existía respaldo del programa, el PLC no estaba documentado y el protocolo de comunicación era obsoleto. Las nuevas pantallas disponibles ya no eran compatibles, por lo que fue necesario reemplazar todo el PLC y reconstruir la interfaz desde cero.

El reto más grande no fue técnico, sino el tiempo y costo que implicó resolverlo: la urgencia, el rediseño y el paro de producción representaron un impacto significativo que pudo haberse evitado con una estrategia preventiva adecuada.

A partir de esta experiencia, compartimos 3 recomendaciones clave para prevenir y reducir el impacto de este tipo de situaciones:

  1. Mantener respaldos de todos los equipos de control: asegurarse de contar con copias recientes de programas de pantalla, archivos fuente o, en el peor de los casos, imágenes del sistema. Esto es fundamental para una restauración rápida ante cualquier falla crítica.

  2. Identificar los registros de comunicación entre HMI y PLC: tener ubicados los tags o registros con los que la pantalla interactúa permite, en caso de perder la interfaz, operar temporalmente desde el PLC y mantener la máquina funcionando mientras se restablece la HMI.

  3. Planificar actualizaciones tecnológicas de forma gradual: los equipos y protocolos tienen ciclos de vida definidos; revisar su obsolescencia y programar reemplazos anticipadamente evita emergencias, paros y costos imprevistos.

Prevenir sigue siendo la forma más rentable de mantener la continuidad operativa y asegurar que la información no se pierda junto con el tiempo y la producción.



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