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Cómo elegir un variador de frecuencia

 Elegir un variador de frecuencia no consiste únicamente en igualar la potencia del motor. Una selección correcta permite mejorar el rendimiento del sistema, optimizar el consumo de energía y aumentar la confiabilidad de la aplicación. Al definir un variador de frecuencia es importante considerar la potencia y el voltaje del motor, el tipo de carga que controlará, la capacidad de sobrecarga requerida y los protocolos de comunicación necesarios para integrarlo con el sistema de automatización. Otro aspecto que suele pasar desapercibido es la correcta parametrización y el respaldo de la configuración del equipo. Contar con una copia de los parámetros facilita la recuperación del sistema en caso de reemplazo o falla, reduciendo tiempos de paro y costos de mantenimiento. En este video mostramos un PowerFlex 525 de Allen-Bradley , uno de los variadores de frecuencia más utilizados en aplicaciones industriales por su versatilidad y facilidad de integración.

Cuando un fallo intermitente en la línea genera pérdidas y estrés: 3 recomendaciones para reducir el impacto

 En una planta de embotellado, la línea de transportadores operaba aparentemente sin problemas, aunque de vez en cuando marcaba fallas de red y se detenía. Los variadores controlados por Profibus se alarmaban y la línea se paraba, generando incertidumbre. La situación persistió durante varios días: a veces funcionaba correctamente, y otras veces no, lo que mantenía al equipo en constante tensión.

Tras investigar, se descubrió que un cable previamente cortado y “empatado” presentaba corrosión debido a la humedad, sumado a la exposición a interferencias por falta de resguardo o malla protectora. Cada paro de turno afectaba entre el 60% y el 80% de la producción, con pérdidas aproximadas de 350 mil pesos por día, y generando estrés en supervisores y gerentes.

Un error común es confiar en que los cables y conexiones seguirán funcionando sin inspecciones periódicas ni medidas preventivas. Situaciones como esta muestran que la anticipación y la organización marcan la diferencia entre un paro prolongado y una recuperación eficiente.

Aquí algunas recomendaciones clave:

  • Revisar y reemplazar cables dañados o expuestos: Un cable reparado con empalmes no garantiza confiabilidad; reemplazar los segmentos dañados reduce el riesgo de fallas recurrentes.

  • Proteger los cables con resguardos adecuados: Canalizaciones, mallas o cubiertas que eviten la exposición a bordes metálicos, humedad o interferencias prolongan la vida útil y mejoran la estabilidad de la red Profibus.

  • Monitorear la calidad del bus y conexiones: Realizar análisis periódicos que detecten errores físicos y lógicos, interferencias o telegramas perdidos permite localizar problemas rápidamente y reducir paros innecesarios.

Con medidas preventivas como estas, se puede disminuir el impacto de fallas intermitentes, mantener la producción en marcha y reducir el estrés del equipo.



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