Cuando entiendes la falla, deja de ser impredecible.
Con los escenarios claros pasamos a pruebas, todavía sin ir a planta. Recreamos las condiciones más críticas y exigimos al sistema justo donde antes fallaba.
Y pasó algo clave: el equipo ya no se reiniciaba.
No era magia, eran ajustes bien pensados y pruebas bien hechas. Aún faltaba lo más importante: llevarlo a sitio.
Mañana viene la parte donde todo se pone real: instalación en planta y pruebas en operación.

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