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Una de las cosas más desesperantes de la pesca es que no siempre puedes ver lo que está pasando debajo del agua.

A veces cambias de lugar, revisas el anzuelo, intentas otra técnica y parece que no ocurre nada. Pero el hecho de que no veas movimiento no significa que no haya algo ahí. En los sistemas de control ocurre algo muy parecido con las fallas intermitentes. Pueden desaparecer durante horas, días o incluso semanas, y reaparecer justo cuando menos se esperan. Esto hace que el problema parezca inexistente cuando en realidad sigue presente dentro del sistema. Una señal inestable, una conexión deficiente, interferencia eléctrica o una condición fuera de especificación puede permanecer oculta hasta que se combinan las circunstancias adecuadas para generar nuevamente la falla. Por eso, muchas veces los problemas más difíciles de resolver son aquellos que no están presentes cuando se inicia el diagnóstico. Detectar este tipo de condiciones requiere analizar señales, secuencias y comportamiento del proceso para encontrar la causa raíz, en lugar de esperar a que la falla vuelva a aparecer por sí sol...

Criterios para saber cuándo una protección ya no es confiable.

 Una protección que ha operado durante años sin revisión, con calentamiento visible o conexiones degradadas, ya no ofrece el mismo nivel de seguridad.


Que un tablero siga encendido no significa que siga protegido. Las protecciones térmicas y termomagnéticas no existen para cumplir un requisito en papel, existen para contener fallas antes de que se conviertan en accidentes, daños mayores o paros prolongados.

Cuando un tablero opera sin protecciones adecuadas, no está trabajando al límite: está trabajando sin margen de error. Y cuando una protección deja de proteger, el riesgo ya está presente.




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